Te damos la bienvenida a... 

¡Sean todos bienvenidos a la casita embrujada de Baubao!

Todo está en su lugar, los salones se han vestido de gala esperando tu llegada, le pedimos a nuestras arañas que trabajen horas extra esparciendo sus telarañas, dejamos que el polvo se acumule desde el año pasado y todo nuestro elenco de estrellas están listos para entrar en acción.

Este año, nos propusimos filmar una película de terror “clase B”. Esto no quiere decir que no de miedo o que sea menos que la “clase A”, sino que los recursos con los que lo hace son menores y más caseros. Básicamente el cine clase B genera el misterio y el terror con lo que tiene a la mano y lo hace siempre desde el corazón, desde un interés legítimo de llevar lo desopilante al terreno de lo verosímil.

Argentina Furfiesta en esencia es lo mismo, somos un proyecto que nació de la convicción de un equipo de personas cuyo objetivo es brindar un evento al nivel de cualquier otra convención furry en el mundo aquí en nuestra humilde República Argentina.

2020 fue para muchos un año lleno de desafíos y en efecto creo que nada nos preparó para lo que aconteció durante la primera mitad del año. Creanme que si hoy estamos aquí y este conbook está en tus manos es gracias al hermoso equipo que me empuja y hace todo esto posible, fueron ellos quienes frente a la oscuridad y a los momentos más delicados se mantuvieron siempre firmes con la mirada puesta en la claridad al final de la tormenta.

Al comienzo de ArFF 2019 los llame amigos, hermanos y familia, hoy esto no podría estar más vigente, pero quiero tomarme un atrevimiento e incluirte a vos también dentro de esta expresión, porque esto mi querido asistente te involucra. De no haber sido por tu apoyo, de no haber sido porque te mantuviste firme en tu convicción de asistir pese a las complicaciones, a la pandemia y al cambio de fecha es que en definitiva nada de esto hubiera sido posible.

La carta del Chairman es quizá una de las cosas más difíciles que me toca escribir, porque es una foto que nace varios meses antes del evento, y este año lo hace en una realidad que cambia día a día todas las semanas, este texto es mi “salto de fé” en que la realización del evento fue posible pese a toda adversidad y estoy muy feliz que estemos todos hoy acá.

Es por esto que con muchísima alegría mi querido amigo, hermano y familia quiero ser el primero en darte la bienvenida a este nuevo episodio de esta locura llamada Argentina FurFiesta.

¡Saludos, gracias y por favor cuidate!
- Policho, chairman de Argentina Furfiesta
¡Sean todos bienvenidos a la casita embrujada de Baubao!

Todo está en su lugar, los salones se han vestido de gala esperando tu llegada, le pedimos a nuestras arañas que trabajen horas extra esparciendo sus telarañas, dejamos que el polvo se acumule desde el año pasado y todo nuestro elenco de estrellas están listos para entrar en acción.

Este año, nos propusimos filmar una película de terror “clase B”. Esto no quiere decir que no de miedo o que sea menos que la “clase A”, sino que los recursos con los que lo hace son menores y más caseros. Básicamente el cine clase B genera el misterio y el terror con lo que tiene a la mano y lo hace siempre desde el corazón, desde un interés legítimo de llevar lo desopilante al terreno de lo verosímil.

Argentina Furfiesta en esencia es lo mismo, somos un proyecto que nació de la convicción de un equipo de personas cuyo objetivo es brindar un evento al nivel de cualquier otra convención furry en el mundo aquí en nuestra humilde República Argentina.

2020 fue para muchos un año lleno de desafíos y en efecto creo que nada nos preparó para lo que aconteció durante la primera mitad del año. Creanme que si hoy estamos aquí y este conbook está en tus manos es gracias al hermoso equipo que me empuja y hace todo esto posible, fueron ellos quienes frente a la oscuridad y a los momentos más delicados se mantuvieron siempre firmes con la mirada puesta en la claridad al final de la tormenta.

Al comienzo de ArFF 2019 los llame amigos, hermanos y familia, hoy esto no podría estar más vigente, pero quiero tomarme un atrevimiento e incluirte a vos también dentro de esta expresión, porque esto mi querido asistente te involucra. De no haber sido por tu apoyo, de no haber sido porque te mantuviste firme en tu convicción de asistir pese a las complicaciones, a la pandemia y al cambio de fecha es que en definitiva nada de esto hubiera sido posible.

La carta del Chairman es quizá una de las cosas más difíciles que me toca escribir, porque es una foto que nace varios meses antes del evento, y este año lo hace en una realidad que cambia día a día todas las semanas, este texto es mi “salto de fé” en que la realización del evento fue posible pese a toda adversidad y estoy muy feliz que estemos todos hoy acá.

Es por esto que con muchísima alegría mi querido amigo, hermano y familia quiero ser el primero en darte la bienvenida a este nuevo episodio de esta locura llamada Argentina FurFiesta.

¡Saludos, gracias y por favor cuidate!

"Frankensuit"

by Yacaré

"Horns"

by OsoAlex

NUEVAS PELIS
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¡No te pierdas todo lo que tenemos para vos en el Dealers Den!

STORY TIME

Una colección de historias para morirse del cuco

Pablo el dentista

by ZiggyWzl

Esta es una historia real, le sucedió al amigo de un amigo, Pablo. Pablo es un tejón dentista, uno muy reconocido por cierto. Pero Pablo tiene un secreto, su pequeño frasco de tesoros como él lo llama.

Cachorros y adultos suelen ir a su consulta a diario, sabiendo que el tejón con su dulce y amigable sonrisa y su delicado trato hace de las visitas algo menos intimidante, a pesar de los instrumentos agudos, taladros y agujas.

Todos admiran la habilidad de Pablo para realizar unos de los procedimientos más temidos, las exodoncias como profesionalmente él las llama, pero más conocidas como extracciones o simplemente sacar uno que otro diente o muela.

Suave música, suficiente anestesia como para dormir a un elefante y una mano firme hacen que el procedimiento de Pablo sea rápido y prácticamente indoloro, él se preocupa incluso de mantener bajo un paño estéril sus instrumentos impecablemente limpios para que su apariencia no causen ninguna mala impresión a sus pacientes.

“Abre grande para mi, ¿vale?” les dice Pablo “si molesta aunque sea sólo un poco levanta la manita y ponemos más anestesia”. El tejón adora su trabajo y sus pacientes, sin embargo hay algo que él ama aún más.

“Respira hondo un segundo y… ¡ah! ¡Listo, ya salió! Eso fue todo, ahora un punto de sutura y acabamos.” Pablo el tejón lo había hecho nuevamente, en forma rápida y sin dolor había sacado una muela dañada que por días había dado molestia a su paciente.

Su pericia para sacar dientes hacía que a él vayan tanto adultos con muelas del juicio en extrañas posiciones, dientes descuidados que ya solo deben ser extraídos o incluso niños que necesitaban ayuda para deshacerse de sus diente de leche para dar paso a los definitivos.

“¿Me puedo quedar con mi diente, señor Tejón? Quiero que el hada de los dientes me traiga una moneda esta noche” había preguntado una vez un pequeño, ansioso por intercambiar su pequeño colmillo por algo de dinero.
“Oh, no, lo siento amiguillo. Todos los dientes van al laboratorio para ver que todo esté bien, y después al incinerador. Pero mira, te voy a dar esta nota con mi firma para que la pongas debajo de tu almohada y el hada de los dientes te dejará una moneda”

Con un vale firmado y timbrado por el dentista, el pequeño se retira contento a contarle a sus padres lo valiente que fue, y que ni siquiera lloró cuando Pablo le sacó el pequeño diente, mientras tanto el tejón, bandeja en mano, cruzaba la puerta marcada como área restringida donde procedería a limpiar, desinfectar y esterilizar el instrumental. Pero el diente no iba a parar bajo un microscopio, oh no, aquel pequeño diente irá a parar a otro lugar.

Dentro de un cajón, bajo llave, había una frasco de vidrio. Pablo el tejón removió la tapa y depositó ahí el pequeño colmillo, el cual se unió a la colección de dientes de distinto tamaño dueños, los cuales había recolectado por varios meses.

Ya en la tranquilidad de su hogar, Pablo cenó en silencio. En las repisas de su casa había varios frascos cómo el que tenía en su consulta, algunos incluso ya amarillentos por el paso del tiempo. El tejón admiró sus contenedores, una macabra colección que había aunado por años. Había trabajo en tantas bocas, y casi de cada una de ellas había logrado extraer un tesoro que ahora guardaba celosamente para su deleite.

Lentamente, Pablo bailo acercándose sonriendo a cada frasco, abriéndolo y dejando que de cada uno de ellos saliera una cacofonía de intensos alaridos que sólo él podía oír. Toda la agonía que le había ahorrado a sus pacientes inundaba ahora su sala en un insano coro de dolor incorpóreo.

Esta es una historia real, le sucedió… o mejor dicho le sucede al amigo de un amigo. Pablo el tejón, que siempre estará feliz de atender a sus pacientes, grandes y pequeños, porque para el cada sonrisa es un verdadero tesoro.

Matias

by ZiggyWzl

Esta es una historia real, le sucedio al amigo de un amigo. Matías es un murciélago al que le gusta hacer actividades en la noche. Matías no es un murciélago ordinario, a él le gusta jugar partidas en línea por muchas horas, desde que se oculta el sol y no se detiene hasta que amanece.

Hora tras hora va conquistando mapas, capturando tesoros, ganando puntos de experiencia y subiendo de nivel. Sin embargo lo que no sube es su energía, y al llegar la madrugada debe volver a la realidad con obligaciones y quehaceres de la vida cotidiana para los cuales ya se encuentra muy agotado tras utilizar toda su vitalidad en mundos de fantasía.

Al llegar al instituto, siempre le recordamos a Matías lo importante que es descansar, usar la noche para dormir y recuperarse, pero él simplemente nos dice que prefiere invertir su tiempo en librar batallas épicas antes de malgastar su tiempo en dormir. Matías se jacta de lograr descansar en el transporte público, que esas horas muertas entre su casa y el instituto las ocupa para una rápida siesta.

Matías estaba explorando los reinos encantados que, tras largas batallas, había por fin arrebatado a MisterMaster, su némesis en el juego, momento en el cual su alarma empezó a sonar. Como era de anticiparse, no era para despertar, sino que le indicaba que debía detener su partida, guardar y tomar su bolso para ir al instituto.

El murciélago bostezó, tomando un asiento al final del bus y se dispuso a dormir durante el trayecto a su centro de estudios. Aquella noche había sido larga, planeando estrategias de ataque culminando con una batalla electrizante. Matías miró su reloj, cerró sus ojos y se dispuso a dormir al final del bus que lentamente cruzaba la ciudad, sentía que merecía su descanso, después de todo había sido una campaña exitosa y había conseguido arrebatar armas y equipamiento legendarios a MisterMaster, junto con una cuantiosa cantidad de oro.

La profunda siesta de Matías se interrumpió de golpe, una inesperada sacudida lo hizo despertar en su asiento. Había estado tan emocionado pensando en todo lo que había ganado durante la noche que había olvidado de activar la alarma para despertar unos minutos antes de llegar a su destino.

Matías se encontró en un bus completamente vacío, en silencio, detenido en medio de un lúgubre lugar envuelto en una densa niebla. Entre sus brazos estaba su bolso del cual prendía una nota que decía “Tú acabaste con mi aventura, ahora yo te dejo que disfrutes la tuya en la vida real. MisterMaster”. Matías miró por la ventana, densos árboles cubrían la luz del sol, dando una tenebrosa apariencia a aquel lugar. Olía a humedad y madera en descomposición. Matías tanteó sus bolsillos, revisó su bolso y sus bolsillos una vez más. Sólo una cosa faltaba, algo vital para él. Su teléfono. El murciélago buscó bajo los asientos, recordaba haberlo tenido entre sus manos antes de sucumbir al sueño, y tenía la esperanza que estuviera en el suelo, pero para su desgracia ahí no estaba. Agitado salió del vehículo, no sin antes percatarse que al arriba del asiento vacío del chofer estaba la identificación del conductor, un documento antiguo ya amarillo por el tiempo y una fotografía desvanecida irreconocible, pero el nombre aún se leía claramente. Mitchel Maister. Alarmado, Matías bajó de un salto, enterrando sus pies en frío y denso fango. A su alrededor el zumbido de mosquitos era incesante y el hedor de la ciénaga saturaba su nariz y su boca.

Por noches había dominado y conquistado humedales y olvidados pantanos en reinos virtuales, ahora estaba en medio de uno real, sin teléfono y sin saber dónde ir. El crujir de podridas ramas caídas bajo sus pies, raíces abrazando sus tobillos, insectos rondando sus oídos y sobre todo esa pestilencia le arrancaban arcadas.

Haciendo lo único que podía hacer empezó a caminar abriéndose paso en la ciénaga por el fango, apartando insectos y ramas hasta que tras una larga caminata el suelo bajo sus pies empezó a tomar firmeza, los densos árboles dieron paso a un pastizal y el ruido de vehículos le indicaron que se acerba a una carretera, donde clavado en medio del plano terreno sobresalía una estaca en la cual estaba colgando de una bolsa su teléfono con nota similar a la en su bolso, esta decía “Sólo tomo lo que es mío, más una compensación, por su puesto”. Rápidamente revisó su cuenta utilizando la aplicación en su teléfono, y tal como se lo temía su personaje había sido saqueado. Arrastrando los pies se fue acercando a la carretera donde finalmente logró encontrar alguien que le ofreció un aventón para acercarlo a la ciudad.

Esto es una historia real, le ocurrió al amigo de un amigo, Matías. Él ya no juega más en línea, ahora prefiere desconectarse y jugar en forma más tradicional con una tabla ouija hasta que sale el sol.

BAUSTORIAS

by ShangFoo

Le paso al amigo de un amigo mío.

Era uno de los mas callados, pero eso no era impedimento para ser el cerebrito de la clase. Recuerdo que su nombre era Sean. Prácticamente no hablaba con nadie. Su estilo típico de nerd tampoco lo ayudaba y era el centro de las burlas. Al parecer, el era el único que podía hablar con confianza.

-Oye, se acerca halloween y estoy preparando una fiesta en mi casa. ¿Quieres venir?- Le pregunto. Sean no estaba del todo convencido, pero con un poco de insistencia, termino aceptando. –Genial! Te espero el sábado a las 8 P.M. en mi casa. Y lleva un buen disfraz.-

En aquel momento, algo se encendió en la cabeza de Sean. Era la oportunidad perfecta y no podía desperdiciarla. Era su momento de venganza contra todos aquellos que lo atormentaban día a día. Durante la semana, Sean planifico todo a medida. No se le escapaba ningún detalle. Solo faltaba ir a recoger su disfraz y listo.

Llego la noche del viernes. Sean se alisto. Si bien, su traje de Satán no era el más original, estaba muy bien logrado. Se despidió de sus padres y partió rumbo a la fiesta. Al llegar, ya había bastante gente en la casa. Toco el timbre.

-Hey! Por fin llegaste! Ven, pasa-

La fiesta estaba bastante animada. Algunos bailaban y otros conversaban entre sí –Hey miren! Llego Satán cuatro ojos!- Muchos comenzaron a reír. Sean se encogió de hombros, pero recordó que su venganza estaba muy cerca. Paso un largo rato. El observaba cada movimiento de los invitados desde un rincón del salón comedor. Su objetivo era el tazón de ponche. Cuando vio que no había moros en la costa, lentamente se acerco hasta el. Hurgo en su capa y saco una botella pequeña con un líquido blanco el cual vertió sobre el ponche. Era nada más que leche de magnesia. –Esto estará genial!- Pensó para sus adentros. Se alejo lentamente y espero nuevamente en el rincón a que todos se sirvieran.

Luego de un rato, mucho de los presentes se habían servido del tazón. Sean se frotaba las manos mientras observaba como de a poco, muchos se sostenían el abdomen. Los vómitos empezaron y las carreras hacia el baño empezaron frenéticamente. Sean se regodeaba de felicidad, empezó a reír con fuerza hasta que mi amigo se le acerco.

-Oye, ¿Qué sucede? ¿Por qué todos están tan mal?- Sean estaba a punto de explicar todo con una sonrisa pero su cara de felicidad cambio de repente cuando vio a mi amigo con un vaso de ponche. No tuvo más opción que arrojar el vaso de su amigo al suelo.
Estaba a punto de soltar palabra pero este se agarro el abdomen también y comenzó a vomitar. Sean se dio cuenta de que su plan perfecto se le había ido de las manos y simplemente escapo de aquel festival de gente defecando en el jardín y vómitos por doquier.

Esta es una historia real, le paso al amigo de un amigo. Sean y el siguen siendo amigos. Aun se siguen riendo de lo acontecido aquella noche, aunque Sean tuvo que mudarse de estado por miedo a las repercusiones de su broma.

La dama del silencio

by Zyly the Fox

Para muchos, el silencio es sinónimo de tranquilidad, pues allí se encuentra la armonía o la total o parcial ausencia de su antítesis. Sin embargo, esto trae acarreado una serie de fenómenos completamente inexplicables, y lo más aterrador de esto es que todos ellos sobrepasan cualquier tipo de plano: van mucho más allá de la realidad.

Es aquí donde nos hallamos esta madrugada de enero. Calculo que deben ser las cuatro o las cinco de la madrugada. No hay relojes en el manicomio de Buenos Aires. Las habitaciones estaban tranquilas, pero esto lo volvía loco... Él odiaba el silencio, puesto que significaba una tortura inconmensurable. Generalmente oía gritos desgarradores, amenazas extremadamente violentas, y quejidos que podrían dejar perplejo a cualquier escéptico.

En esta ocasión, a excepción de las otras noches, los gritos eran sofocantes; se oían a flor de piel. Era como si pudiese palpar con sus mismísimos ojos la tortura, y lo peor era que... ¡estaba ocurriendo fuera de su cuarto! No lo soportó más. Descalzo y a vista nocturna decidió salir a investigar. El ruido era sofocante, y lo llevaba a desequilibrarse, sumado a la buena dosis de medicamentos que le habían dado horas anteriores. Al salir al pasillo, lo halló desértico. Una vez fuera de su habitación, una luz fluorescente titiló dos veces, seguida de una ráfaga helada de viento, que azotó la puerta y lo dejó encerrado en el pasillo. Se halló entonces solitario en una sala obscura e interminable, donde lo único que podía dilucidar eran pasos perfectamente sincronizados.

Se encontraba un poco mareado por las píldoras, pero podía de todas formas caminar. Creyó estar solo, pero por detrás lo vigilaba una sombra. Él no la notó, pero de repente comenzó a respirar hondo y de forma agitada. Los ruidos se sentían más y más, y ello lo amedrentaba. Fue ahí que se dio la vuelta y vio al ente de pies a cabeza. Éste se escabulló hacia el techo. Agitado y nervioso, respiró profundo y comprendió que no tenía salida: mirase donde mirase, no había dónde ir. A los alrededores sólo oía chillidos, goteras, y quejidos. Observó a lo lejos una ventana y decidió correr hacia ella lo más veloz que pudo. Las luces volvieron a titilar y los pasos se sintieron nuevamente. Al llegar a la ventana, ésta tenía rejas del lado de adentro, las cuales no pudo forzar. Miró hacia atrás pero no había nada. Suspiró y deseó con todo su ser poder salir de aquel momento. Sudó una gota fría, y las luces titilaron nuevamente.

Entonces, en aquella madrugada calurosa y obscura, el viento helado volvió a soplar fuerte, esta vez acarreando un hedor impresionante. Las luces volvieron a titilar. Eso bajó del techo...

- ¡¿Quién sos?! - exclamó.

- ¡Enfermero, por favor! - gritó desesperadamente, pero no encontró respuesta.

Se desgarró la garganta gritando por ayuda hasta que ya no pudo más. Se sentó con las rodillas dobladas contra la pared y se rindió frente a esta sombra blanca que se acercaba cada vez más hacia él. 

Al quedar paralizado, la dama avanzó, y a su paso, los gritos y quejidos fueros cesando. Se sintieron muebles corriéndose y llantos calmarse. Pudo allí ver su cara, era blanca. Tenía marcas rojas en forma de líneas, pero nunca pudo llegar a ver sus ojos, si es que ella tenía. La dama, esa cosa que veía, logró llegar hacia él. Su ser nebuloso lo tocó, y en ese mismo instante, una frialdad infinita invadió su cuerpo. Nunca más volvió a ver el mundo real, nunca más pudo salir de aquel manicomio... Por la noche nadie sale de ahí, o al menos eso es lo que me contó un amigo de un amigo.

Galeria de Arte!

Gracias por tanto amor en forma de arte, por embellecer esta edición con su talento

Agradecimientos

Todos los agradecimientos serán publicados próximamente

CAST

Art by @Garolines & @AmberDox

¡Baubao!

¡Nuestro heroe!

Policho

El vampichoco

Osito

TentaCULOs locos

Fech

Barks con brillantina

Mars

Ensalada Caesar hater

Evo Redbear

Encargado de Fursuits

Zaqueo

Tachos encantados

Maverick

Cabellos locos

Gecko

Barril sin fondo

AmberDox

Magic Birris

~ The end ~

"ArFF: La casita embrujada de Baubao" fue una producción cinematográfica hecha por todes ustedes

❤️

Ningún animal fue lastimado en la realización de esta película

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